06-Jan-2009
   
 

 

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DESASTRES - ERUPCIONES VOLCÁNICAS

Materiales expulsados durante una erupción

  • Flujos piroclásticos (nubes ardientes)

Los flujos piroclásticos o nubes ardientes son masas nubosas incandescentes de gas, ceniza y fragmentos de roca y piedra pómez que se desplazan ladera abajo a grandes velocidades siguiendo la topografía. La peligrosidad de este fenómeno se la atribuye a sus altas temperaturas y velocidades, y a las grandes extensiones que cubre. La temperatura varía de 350 a 1000 grados centígrados; la velocidad varía de 10 a 600 kilómetros por hora. Esta combinación de factores hace que los flujos piroclásticos destruyan todo lo que encuentran a su paso. Cualquier forma de vida muere por el impacto del material, sofocación y/o quemaduras; mientras tanto los edificios y estructuras resultan enterrados, quemados y/o arrasados por los vientos huracanados asociados. Debido a ésta capacidad devastadora, los flujos piroclásticos son considerados como el fenómeno volcánico más letal, siendo casi nulas las posibilidades de sobrevivir a su paso.

  • Caídas de piroclastos (ceniza)

    Los fragmentos piroclásticos más grandes caen cerca del volcán, mientras que las partículas más finas son llevadas por el viento y caen a mayor distancia, cubriendo la superficie de la región con un manto de material cuyo espesor varía de milímetros hasta metros. La peligrosidad asociada con una caída de piroclastos va en función del volumen del material arrojado, de la intensidad y duración de la erupción, del rumbo y velocidad del viento, de la distancia hasta el punto de emisión, temperatura, tamaño y densidad del material que cae. Los fragmentos mayores son los más peligrosos ya que pueden causar heridas y hasta la muerte de las personas y animales e incluso, daños a estructuras al impactarlas. Los fragmentos más grandes también retienen mejor el calor y pueden generar incendios. El peligro mayor es la caída de los techos de las casas de la zona afectada debido a la acumulación de piroclastos; este peligro aumenta si el material está mojado, pues, al contener agua se duplica o hasta triplica su peso. Además de los peligros mencionados, las caídas piroclásticas podrían causar dificultades para respirar e infecciones en los ojos. La ceniza ingerida por el ganado en su alimentación podría causar hasta su muerte. Las cenizas también pueden contaminar el agua, destruir sembríos y dañar motores y otras máquinas. Aunque los daños causados por caídas piroclásticas acarrean graves molestias y perjuicios económicos, no han sido la causa de grandes pérdidas de vida.

  • Flujos de lodo y de escombros (lahares)

    Los flujos de lodo y escombros, conocidos también como lahares, comprenden una mezcla en proporciones variables de agua y material rocoso, principalmente volcánico (roca, piedra pómez y ceniza), la cual una vez combinada viaja rápidamente pendiente abajo, siguiendo el curso de las quebradas. Son fenómenos comunes cuando abunda el agua, ya sea por la fusión del casquete de hielo y nieve en la cumbre, de un lago cratérico, de lluvias fuertes o cuando un flujo piroclástico entra en contacto con un río o laguna. La peligrosidad asociada a éste fenómeno está determinada por el volumen de agua disponible, la cantidad y el tamaño del material suelto, la gradiente del terreno, el encañonamiento de los drenajes y de la viscosidad del flujo. Se han observado velocidades de 20 a 180 kilómetros por hora en lahares históricos pudiendo éstos extenderse no sólo decenas, sino cientos de kilómetros, arrasando con todo lo que encuentran a lo largo del cauce y a orillas de los drenajes afectados. Dejan a su paso un depósito de escombros de varios metros de espesor. Debido a su alta velocidad, los flujos pueden mover, y aún arrasar objetos de gran tamaño y peso, tales como puentes, vehículos y árboles.

  • Gases volcánicos

    Los gases volcánicos son básicamente vapor de agua, sin embargo, existen también pequeñas cantidades de gases peligrosos. En las zonas altas donde soplan continuamente vientos fuertes, se dispersan rápidamente, no obstante en depresiones y partes bajas, éstos gases pueden acumularse y alcanzar concentraciones letales. Por lo tanto, cuando el volcán se reactiva se debe prohibir el acceso a la caldera. Existen elementos tóxicos como el flúor y azufre que se adhieren a la ceniza y producen contaminación del suelo y del agua. Los gases en la columna eruptiva pueden ser lavados por las lluvias provocando "lluvias ácidas" que podrían afectar seriamente el ambiente; a veces este fenómeno puede suceder a decenas de kilómetros de un volcán. Otro peligro potencial es la posible formación y acumulación de gases como el bióxido de carbono (CO2) en la caldera, que hasta en tiempo de inactividad, podrían ser emitidos.

  • Flujos de lava y domos

    Cuando el contenido volátil del magma es relativamente bajo y dependiendo de su viscosidad y tasa de emisión, éste puede fluir formando flujos de lava o acumularse formando domos. Los flujos de lava son corrientes de roca fundida, relativamente fluida, que comúnmente salen del cráter o de grietas cercanas al cono. Tienen normalmente forma de lengua, se restringen a los drenajes disponibles y viajan ladera abajo hasta distancias de decenas de kilómetros. Se mueven generalmente a bajas velocidades. A pesar de que los flujos queman y destruyen todo lo que encuentran a su paso, debido a su baja velocidad se puede estimar su rumbo y avance, para así evacuar oportunamente a la población en peligro. Los flujos de lava pueden formar represamientos de ríos que al romperse causarían una ola de agua y escombros y la inundación violenta de áreas extensas.

  • Avalanchas de escombros

    En los últimos años se han reconocido, en distintas partes del mundo, colapsos de volcanes que han causado grandes avalanchas de roca, a veces acompañadas por una formidable erupción. Este fenómeno se atribuye a la inestabilidad de los grandes conos volcánicos con flancos muy pendientes que están constituidos por materiales no consolidados los cuales pueden derrumbarse fácilmente bajo el efecto de la gravedad. El derrumbe puede ser causado por la intrusión del magma, por la sacudida de un fuerte sismo y/o por otro fenómeno desestabilizador. El resultado es el colapso parcial del edificio volcánico, dejando un anfiteatro de tamaño variable en el cono y la formación de un inmenso abanico de escombros de extensión considerable (10 - 1000 Km2). Estas avalanchas que se desplazan a altas velocidades destruyen, cubren y/o arrasan con todo lo que encuentran a su paso, pudiendo transformarse posteriormente en extensos flujos de lodo. El colapso o destrucción del cono podría generar una erupción volcánica ya que al producirse el derrumbe parcial del edificio, se puede destapar el sistema magmático, desencadenándose una explosión lateral y/o vertical en la cual se generan flujos piroclásticos de alto poder destructivo.

Que es un volcán?
Qué es una erupción volcánica?
Tipos de erupciones
Materiales expulsados durante una erupción
Cómo prepararse ante una posible erupción volcánica?

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